Instantes

10 Mujeres, 10 Vidas, 10 Historias

Tan diversas como los procesos que cada una de ustedes ha ido enfrentando en este complejo camino que es vivir con cáncer de mamas. Vivencias que las han convertido en seres superiores, capaces de transmitir con la sola mirada y el relato sentido de sus historias una energía que congela y remece, que te hace indefectiblemente sentir la pequeñez de tus preocupaciones y temores. Todo se desvanece frente a su verdad, la vida cobra otra dimensión, uno se conecta con lo real, lo importante, eso que olvidamos a cada segundo, eso que nos genera insomnios y pesadillas, eso que al lado de Patricia, Nancy, Inerme, Flora, Marcela, Paulina, Lucia, Guillermina, Cecilia y Catalina, maravillosas y sensibles mujeres, no es nada.

Jamás sospeche el regalo enorme que me estaban haciendo, soy yo la agradecida y afortunada de haberlas encontrado y con estas palabras y mi trabajo intento retribuir en algo lo mucho que me han entregado. Esa conciencia profunda, el optimismo y las ganas de vivir con que enfrentan cada día fue dejando silenciosamente en mí una huella indeleble, me mostraron una cara oculta de la existencia, una fortaleza de la cual no creía capaz al ser humano y me enseñaron a mirar la vida con otros ojos, los mismos con que afrontan hoy ustedes sus destinos. Esta notable capacidad de resiliencia habla de la grandeza de sus almas y es justamente eso lo extraordinario, lo que las convierte en el mas grande de los ejemplos a imitar.

Mil gracias...

Maria Gracia Subercaseaux

Instantes

Estas fotografías de Maria Gracia Subercaseaux poseen esa rara y conmovedora cualidad que se esconde delicadamente en su arte: la de encontrar belleza donde otros, por miedo o pudor, no miran, no se atreverían a mirar. Hay belleza -una belleza rotunda, verdadera, la que proviene del espíritu, que es una que no envejece- en esos rostros que sonríen desafiando las sombras de la muerte, en esas miradas que aceptan sin quejas la absurda fragilidad de la condición humana, en esas mujeres que no se dejan abatir por la enfermedad y el dolor y regresan de aquel viaje miserable cargadas de una sabiduría que no conocían y que les permite extrañamente, acosadas por la muerte, disfrutar mucho mas de la vida, encontrarle un sentido profundo al viaje desconcertante que es la vida.

Una vez mas, Maria Gracia consigue aquello a lo que todo artista aspira, que es mirar mas allá de lo evidente, descubrir la belleza escondida de las cosas, capturarla sin miedo y compartirla con nosotros, que la acompañamos, turbados, agradecidos, en esos recorridos peligrosos por las zonas mas oscuras de la existencia humana. Después de acompañarla, uno ya no es la misma persona que era antes, uno no quisiera volver a ser la persona que era antes. Solo una artista de su talento y coraje puede conseguir eso mismo: que aquellas miradas heridas de muerte sean en cierto modo las tuyas y que nada de lo que habita en esas miradas te sea ajeno.

Jaime Bayly.

Buenos Aires, noviembre, 2007.